Powered By Blogger

jueves, 7 de julio de 2011

No me gusta volar

A mi no me gusta volar...Hace un tiempo que lo descubrí.
Cuando todavía en los aviones se servía el catering era más ameno, no?
El tiempo se pasaba más rápido.
Entre que llegaba la comida, te la servían, te ofrecían el té o café,el trayecto se hacía menos pesado. En un plis plas estabas en destino. Incluso, osada de mí, me iba a acicalar al baño antes de aterrizar, no sé por estar más mona,por costumbre.
Hace años, volar era un placer, ahora es una tortura china. Hace años volar, tenía cierto glamour, ahora ninguno, la verdad.
Me pone nerviosa subir a un avión. Sufro durante todo el trayecto pero en especial durante la fase de despegue y de aterrizaje. Empiezo a sudar y a respirar con dificultad y a vigilar las expresiones de las azafatas. Digo yo que si algo chungo estuviese ocurriendo a ellas se les tendría que notar mucho en la cara, no?
Por qué será que  todos y cada uno de los documentales de “Desastres Aéreos” vienen a mi mente cuando estoy aterrorizada en mi asiento?
Y miro las caras de los otros infelices pasajeros. Y no puedo dejar de pensar que hoy va a ser el último día de sus vidas, y de la mía también, y de la del piloto pringado este.
Lo de la edad del piloto también es un tema que tengo en cuenta, desde que estamos embarcando en la aeronave me esfuerzo en echarle un vistazo a la cabina de pilotos, a ver que pinta tiene en piloto…Y si veo que es un piloto de cierta edad = experiencia y horas y horas de vuelo, me quedo como mas tranquila.
Si el piloto es un jovenzuelo con cara de adolescente=casi sin experiencia sin apenas horas de vuelo, me pongo mala.
Y siempre compruebo que el chaleco salvavidas esté bajo mi asiento.
Y cuando escucho el ruido del tren de aterrizaje pienso que se puede quedar enganchado y que igual no se abrirá del todo…y me pongo fatal.
A él no le pasa, él se burla de mi fobia, le hace gracia.
Tal es mi angustia, que en los últimos tiempos he decidido volar "drogada".
El me las recomendó,"tómate esta pastillita, se la toman los ejecutivos que tienen que estar volando por trabajo de un sitio a otro". Y yo me la tomo, tan feliz.
Me tomo una pastillita, y me paso el rato durmiendo. En una ocasión me tomé una pastilla de esas en La Habana y no me desperté hasta que estábamos a media hora de aterrizar en Barajas. Que placer no enterarme de nada! y lo peor que en breve me voy de vacaciones, EN AVIÓN

No hay comentarios:

Publicar un comentario